En Nepal, el Movimiento Popular de masas de abril de 2006 (conocido como Jana Andolan en nepalí) suscitó muchas expectativas de un nuevo respeto a los derechos humanos en Nepal: expectativas sobre la creación de una "Nueva Nepal" y sobre la inclusión de la protección de los derechos humanos en el núcleo de las labores de la nueva Asamblea Constituyente nepalí elegida en abril de 2008.
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| Demostración por demanda de la Comisión de la Mujer en Nepal. 2008 © Private |
La discriminación histórica basada en la casta, el género y la etnia surgió como una cuestión crítica en el proceso de paz. El Acuerdo General de Paz de noviembre de 2006 compromete a todas las partes del conflicto interno con un espectro de derechos civiles, políticos y económicos que incluye poner fin a la discriminación. Este compromiso inspiró a diversos movimientos basados en la identidad que exigían la mejora de su inclusión en las estructuras del Estado, sobre todo en el Terai, en el sur de Nepal. El Madhesi Andolan (Alzamiento) de enero y febrero de 2007 fue quizá el hecho más significativo relacionado con la persistente exclusión política y social.
Más de dos años después del Movimiento Popular de 2006, del Acuerdo General de Paz de noviembre de 2006 y del alzamiento de los grupos marginados del distrito de Terai a lo largo de 2007, poco se ha hecho para cumplir las promesas de mejorar la protección de los derechos humanos. La influencia del Estado en muchas zonas rurales sigue siendo débil y no existe rendición de cuentas de la policía a nivel de distrito, sobre todo en el distrito de Terai, por la investigación de abusos contra los derechos humanos.
El vacío de seguridad resultante ha permitido la proliferación de grupos armados implicados en diversos abusos contra los derechos humanos, como secuestros y homicidios ilegítimos. Los delitos contra la mujer siguen sin ser cuestionados y castigados. Muchas mujeres y niñas tienen miedo a denunciar las violaciones y otras formas de violencia, no sólo por la hostilidad o el estigma que acarrean en la comunidad, sino también por la inacción del Estado a la hora de garantizar la investigación, el enjuiciamiento y el castigo de los perpetradores a través del sistema de justicia.
Las mujeres que trabajan para proteger los derechos de la mujer combaten la violencia poniendo en entredicho prácticas feudales y sufren las consecuencias más directas como palizas, amenazas e incluso la muerte. Las defensoras de derechos humanos se hacen oír, creando nuevos espacios políticos para hablar de la discriminación, y temen una reacción violenta sin que exista ningún mecanismo de protección que respalde su labor.
FIRMÁ LA CARTA
Sr.
Primer Ministro de Nepal
Singh Durbar
De mi mayor consideración,
Deseo manifestar mi preocupación por la situación de violación a los derechos humanos que sufren las mujeres en Nepal. Solicito a Ud. que, como primer ministro de Nepal, garantice que su gobierno adoptará una política de tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres y toma todas las medidas posibles para garantizar la seguridad de las defensoras de derechos humanos, sobre todo en las zonas rurales.
Sin otro particular saluda a Ud. muy atentamente,

