México es un lugar peligroso para quienes defienden los derechos humanos. Estas personas sufren amenazas, acoso e intimidación, cargos penales falsos y procesamientos indebidos. Algunos activistas incluso han sido asesinados por su labor de defensa de los derechos humanos.
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| © Javier Verdin/La Jornada |
Los defensores y defensoras de los derechos humanos de México trabajan para destacar los abusos del ejército, la policía y los agentes no estatales, y hacen campaña en favor de los derechos de los pueblos indígenas, los migrantes, las mujeres y las personas cuyos derechos medioambientales se ven amenazados. Esto a menudo los lleva a enfrentarse a autoridades como la policía o a grupos poderosos como los extractores ilegales de madera, los terratenientes y otras personas que los ven como una amenaza a sus intereses creados.
Las amenazas, ataques y homicidios que sufren los defensores y defensoras de los derechos humanos rara vez son investigados por las autoridades pertinentes, y aunque pueden recibir protección, ésta sólo llega cuando se ejerce presión internacional sobre las autoridades -en muchos casos consiste exclusivamente en medidas prácticas, no políticas-.
El Programa Nacional de Derechos Humanos 2008-2012 de México incluye un componente sobre defensores y defensoras de los derechos humanos que pone de relieve la necesidad de mejorar la protección y la investigación. Cuando ha transcurrido más de un año y medio desde su adopción, estos compromisos siguen siendo promesas sobre el papel.
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Informe "Exigiendo justicia y dignidad. Defensores y defensoras de los derechos humanos en México"
El nuevo informe de Amnistía Internacional, Exigiendo justicia y dignidad. Defensores y defensoras de los derechos humanos en México, documenta más de 15 casos de abusos contra defensores y defensoras de los derechos humanos perpetrados entre 2007 y 2009. Ilustra, también, el coraje de quienes defienden los derechos humanos: personas que, pese a la represión a la que se enfrentan, siguen arriesgando sus vidas en defensa de la justicia, la dignidad y los derechos humanos.
La pobreza, la exclusión y la marginación que experimentan muchos defensores y defensoras de los derechos humanos que trabajan en el ámbito de los derechos económicos, sociales y culturales y en la defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas ponen a estas personas en riesgo especial de sufrir ataques, acoso y homicidios en represalia por su trabajo. Estos grupos necesitan con urgencia reconocimiento, protección y apoyo.
En 2007, varias organizaciones no gubernamentales presentaron a la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior) de México una propuesta de programa de protección. Tres años después, esta propuesta no ha producido resultados debido a la falta de voluntad política, y los defensores y defensoras de los derechos humanos de México siguen trabajando en condiciones que ponen en peligro su vida. Ocultar texto
Exigí a las autoridades de México que protejan a los defensores y defensoras de derechos humanos. Actuá ya.
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Sr. Francisco Eduardo del Río López
Embajador de México
De mi mayor consideración,
Me dirijo a Usted para manifestarle mi honda preocupación por la gran cantidad de ataques y amenazas contra defensores y defensoras de los derechos humanos de México que quedan sin investigar de forma efectiva.
En agosto de 2008, el gobierno mexicano adoptó un Programa Nacional de Derechos Humanos que incluye un componente de protección para las personas que defienden los derechos humanos. Este Programa aún no ha aportado beneficios concretos para los defensores y defensoras de los derechos humanos, que siguen sufriendo acoso, intimidación y homicidios.
Le insto a dar prioridad a la situación de los defensores y defensoras de los derechos humanos y a elaborar un Programa de Protección exhaustivo para que quienes defienden los derechos de otras personas puedan realizar su trabajo sin temor a represalias.
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