En China, el Código de Procedimiento Penal no prohíbe explícitamente el uso de confesiones conseguidas mediante tortura u otros malos tratos como prueba ante los tribunales, tal como exige la Convención sobre la Tortura de la ONU, ratificada por este país en 1988. A pesar de esta ratificación, la tortura y los malos tratos son prácticas endémicas en todos los centros de detención de China.
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Acción de Amnistía Internacional Italia en contra de la pena de muerte en China durante los Juegos Olímpicos en 2008 (C) Amnesty International |
Son aproximadamente 68 los delitos punibles con la muerte, varios de ellos no violentos. Se ejecuta al año a más personas que en cualquier otro país del mundo. Amnistía Internacional calculó que durante 2008 China llevó a cabo al menos 1.718 ejecuciones, y condenó a muerte a 7.003 personas.
En enero de 2007 se restableció la revisión de todas las penas de muerte por el Tribunal Supremo Popular, que había sido suspendida en 1982. Ahora todas las condenas a muerte deben ser revisadas por el alto tribunal, que tiene la facultad de aprobarlas o modificarlas. Las autoridades chinas han informado de un descenso en las ejecuciones desde que el Supremo reanudó esta revisión. No obstante, continúa habiendo un gran hermetismo en torno a la aplicación de la pena capital.
Ninguna persona condenada a muerte en China es juzgada con garantías de acuerdo a las normas internacionales de derechos humanos. En muchas ocasiones se aceptan confesiones aunque el acusado haya dicho al tribunal que se obtuvieron bajo tortura.
Exigí a las autoridades de China que:
- detengan la ejecución de Gan Jinhua
- se tomen medidas importantes para abolir la pena de muerte (como dispone la resolución 62/149 de la Asamblea General de la ONU)
- se cumpla con la Convención sobre la Tortura de la ONU, ratificada por este país en 1988
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Señor Embajador Zeng Gang
Embajador de la República Popular China
De mi mayor consideración,
Me dirijo a Usted para manifestarle mi honda preocupación por la situación del recluso Gan Jinhua, que sería ejecutado en los próximos días.
Le hago llegar mi preocupación porque al jurado de Gan Jinhua no se le presentó una imagen sincera de la persona a la que condenaba, sino que se utilizaron testimonios y confesiones tomados bajo malos tratos y tortura, y se evitaron incluir otras voces como las familiares del acusado que afirman haber estado con él en el momento del delito.
Tampoco se permitió la presencia de peritos, y en ninguno de los dos juicios (ambos realizados por el Tribunal Popular Superior de Guangdong) se presentaron evidencias contundentes, como ser el arma del crimen.
Insto al gobierno de la República Popular de China a:
- Detener la ejecución de Gan Jinhua;
- Que el Tribunal Supremo Popular ordene un nuevo juicio que cumpla las normas internacionales sobre garantías procesales;
- Que las autoridades chinas lleven a cabo de inmediato una investigación imparcial sobre la denuncia de tortura de Gan Jinhua, y que pongan a los responsables a disposición judicial; pidiéndoles también que garanticen que Gan Jinhua no será torturado ni maltratado;
- Que la Asamblea Nacional Popular introduzca un mecanismo legal de solicitud de indulto;
- Que se suspendan de manera inmediata las ejecuciones con vistas a abolir la pena de muerte, como dispone la resolución 62/149 de la Asamblea General de la ONU, del 18 de diciembre de 2007.
Deseo aclarar que este pedido no trata de disculpar los delitos violentos ni restar importancia al sufrimiento que causa a las víctimas.
Sin otro particular y a la espera de tener próximamente noticias de su parte lo saluda muy atentamente,
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Gan Jinhua fue condenado originalmente a muerte en 2005 por un atraco que terminó con la muerte de dos monjas. El Tribunal Popular Superior de Guangdong, en el sudeste de China, confirmó la condena el 28 de diciembre. Gan Jinhua ha afirmado reiteradamente que la policía lo torturó y lo obligó a confesar. En noviembre de 2007, el Tribunal Popular Superior de Guangdong ordenó un nuevo juicio tras nuevas pruebas de ADN. Sin embargo, el resultado del juicio volvió a ser la condena a muerte.
El abogado de Gan Jinhua afirma que los juicios no contaron con garantías y que estuvieron plagados de irregularidades de procedimiento, la policía obligó a Gan Jinhua a confesar, y de ahí las incoherencias entre su testimonio y las pruebas (en ninguno de los dos juicios se presentaron pruebas importantes, como la presunta arma con que se cometieron los crímenes). Tampoco se permitió declarar a los peritos ni a los familiares del acusado, quienes afirman haber estado con él en el momento del delito.
Más de un centenar de abogados, intelectuales y otras personas han pedido al Tribunal Supremo Popular que no condene a muerte a Gan Jinhua y que vuelva a celebrarse un juicio. Sin embargo, China no tiene mecanismos de petición de indulto para los presos condenados que han agotado todos sus recursos ante los tribunales.
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